Se río un poco por sus palabras, tomándola del rostro con ambas manos para acercarla una vez más a ella para dejar un intenso beso sobre sus labios y separarse succionando por unos momentos su labio inferior. – Minimamente debías saludarme bien, Fabray. – río un poco y agarro su mano entrelazando sus dedos. – Lo dice miss perfección, algún día alguien te querrá robar y me convertiré en una asesina serial para no dejar que nadie te aleje de mí, de estrella de Broadway a asesina serial, suena como un buen titular para los medios. – bromeo un poco con ella mientras tiraba de su mano para que ambas ingresaran a la casa. Aprovecho al cerrar la puerta que sus padres estaban en la cocina para acorralar a Quinn contra la puerta y meter su mano derecha debajo de su vestido, acariciando sus pliegues con su dedo índice con una sonrisa de lado marcada en los labios. – Me hiciste caso, así me gusta. – se alejo como si no hubiera hecho nada y se llevo su dedo índice a la boca, chupándolo. - ¿Vamos con mis papis, amor? – intento no reír al preguntarle aquello obviando lo que había hecho hacia tan solo unos momentos, si Quinn quería que se portara como Christian Grey claro que lo haría, de hecho le daría gusto hacerlo especialmente porque le excitaba por más de que no fuese la situación incómoda por el hecho de que sus padres estaban cerca y tenía que mostrar cierto respeto por ellos pero el haber estado alejada de ella tanto tiempo y tenerla sin bragas en su hogar no ayudaba a que pudiera controlarse, de hecho lo que menos le importaba era controlarse teniendo la oportunidad de hacer lo que quisiera con su novia.
No había cruzado el rellano de la casa de los Berry y ya se estaba preguntando que habían hecho con su novia y quien la había cambiado. Aquel intenso beso que recibió de su parte la dejo completamente anonadada, sorprendida por esa repentina pasión que le estaba demostrando la morena - Wow - no supo que más decir. No es como si ella no hubiera pensado en saludarla así, pero por respeto a sus padres se había contenido pues no sabía si estarían delante o si aparecerían en cualquier momento. - Eso nunca pasará, no dejaré que nadie me aleje de ti - dijo antes de ser ella quien esta vez la besara, aunque con menos intensidad que la que había puesto la morena en su saludo, pues aun tenia presente que sus padres podían aparecer en cualquier momento. Pero al parecer aquello no le importaba a la morena, le daba igual que sus padres las vieran y la rubia se debería haber dado cuenta de eso en el mismo momento en el que su novia le había pedido que fuera a esa cena sin ropa interior. Pero lo que definitivamente no esperaba es lo que vino a continuación, sentir como acariciaba su centro, teniendo que morderse el labio para evitar que un quejido escapara de ellos y alertara a los padres de la morena, los cuales podía escuchar que cada vez estaban más cerca de ellas. Estaba demasiado sorprendida como para reaccionar a tiempo, pero cuando lo hizo tiró de la mano de la morena hacia ella, haciendo que sus cuerpos quedaran pegados y llevo sus labios hacia el oído de la chica - Si juegas con fuego puedes quemarte. Tenlo muy presente - mordió el lóbulo de su oreja antes de darle una leve cachetada en su trasero y adelantarla, entrando en la cocina donde saludo a los padres de su novia como si nada hubiera pasado.
Estaba emocionada por la manera en que se estaban desarrollando las cosas con Quinn, desde que habían regresado iba todo bien y estaba segura que sus padres estarían encantados de que su relación con ella hubiese vuelto a empezar de la mejor de las formas. Se acomodo el vestido negro y los zapatos, seguramente sus padres la molestarían por estar tan arreglada pero no podía estar mal vestida o desarreglada si era Quinn la persona con la cual se iba a encontrar, independientemente de que ella la conociera ya en todos sus posibles estados. Se arreglo el cabello y retoco una vez más su maquillaje para luego bajar y pasearse por el salón nerviosa. Mordió su labio inferior al recordar las palabras de Quinn y especialmente saber que iba a ir sin bragas, aquella conversación había terminado por hacer realidad una de sus mayores fantasías no expresadas a la rubia, realmente no desperdiciaría la oportunidad que tenia con ella a pesar que fuera a improvisar por ser la primera vez. Escucho la puerta y sonrío. – Voy yo. – le dijo a sus padres que se encontraban en la cocina ultimando los detalles de la cena. Abrió la puerta sonriente esperando a encontrar al amor de su vida allí tan hermosa como siempre o inclusive mas.
Todo estaba yendo sobre ruedas. Ya sabían que errores no debían volver a cometer y esos meses separadas habían venido de maravilla a su recién empezada (de nuevo) relación. Su madre lo sabía, se lo había contado en cuanto había visto la ocasión, y como la rubia se imaginaba no había saltado de alegría al enterarse, pero parecía como poco a poco iba aceptando que su hija se hubiera enamorado de una mujer. Una mujer que un día de esos la volvería loca, de eso estaba segura. Primero había sido la insinuación de lencería nueva, lencería que después había podido ver a través de la fotografía que la morena le había enviado, y por último la exigencia de su novia y ir sin ropa interior. Aquello si que le había pillado por sorpresa pero lo había obedecido sin más, aunque en esos momentos se estuviera maldiciendo por haber decidido ponerse un vestido y uno unos pantalones. Iba con cuidado de no ir demasiado deprisa o asegurarse que el viento no volara la falda, se moriría de vergüenza si alguien se diera cuenta de que no llevaba nada debajo de la tela de su vestido. Ni siquiera sabía si estaba agradecida de haber llegado a la casa de la morena, donde cenaría con sus padres. Llamó al timbre y esperó tan solo unos minutos a que la morena hiciera su aparición al otro lado de la puerta, dejándola con la boca abierta mientras sus ojos recorrían de arriba a abajo su cuerpo, centrándose sobre todo en sus largas piernas. - Traje vino, como me sugeriste - le dijo a modo de saludo, enseñándole la botella y acercándose después para dejar un beso cerca de la comisura de sus labios. - Un día de estos vas a matarme de un infarto que lo sepas - susurró en su labio antes de separarse de ella para poder saludar a sus padres.